Pequeños placeres que perdimos en algún momento de nuestra vida (vídeo)

Para los niños pequeños, todo lo que sucede a su alrededor es un verdadero acontecimiento. Ya lo hemos visto con esta niña que ve un tren por primera vez.

Sin embargo, en algún momento de nuestras vidas, de forma gradual, vamos perdiendo esa curiosidad innata por las cosas más simples de la vida.

En esta ocasión os traigo un vídeo con una estampa entrañable que nos recuerda aquellos placeres sencillos. Los protagonistas son un perro, un niño y un charco:

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No sé si es el niño el que pasea al perro o es al revés 🙂 pero me encanta el cuidado con el que el niño deja la correa en el suelo y cómo el perro espera pacientemente a que su “dueño” de no más de tres años vaya y se deleite con el charco.

Disfruta pequeño de tu charco mientras puedas. Cuando llegues a casa con los pies mojados, los seres humanos de edad avanzada te regañarán para que no lo vuelvas hacer y quizá esa experiencia sea la última que hayas tenido en tu vida.

¿Sabías que?

La correa en un perro es un claro ejemplo de lo que se llama la indefensión aprendida. Después de haber aprendido a ir a caminar sujeto a una correa con una persona más fuerte, el perro asociará la correa con una incapacidad para escapar. Fuente

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