Una breve historia sobre el tomate

Historia sobre el tomate

Iniciemos este recorrido por la historia de esta fruta, citando este fragmento del poema de Elsa Isabel Bornemann, quien escribió estas risueñas líneas en honor al tomate, poema que se popularizó en toda Latinoamérica.

Algunos lo catalogan de vegetal, otros de hortaliza, pero realmente es una fruta que es indispensable en nuestra cocina para preparar deliciosas recetas.  

¿De dónde proviene el tomate?

El lugar exacto de su procedencia no está bien definido, pero lo que, si es cierto, es que es originario del territorio latinoamericano, posiblemente de la región costera de Perú o del sur de México, donde ya el pueblo azteca, saboreaba esta jugosa esfera roja. Estudiosos de la arqueología afirman que los primeros cultivos se encontraron en la zona sur de México.

El término tómate, es derivado de la lengua azteca conocida como náhuatl, específicamente de la palabra “tomatl”.

No siempre fue aceptado en la sociedad europea

Esto se debe a un error que hubo al catalogarlo como una planta próxima a la mandrágora. Al ser trasladada desde Perú a España en el año 1516, el científico Petrus Matthiolus, especialista en botánica y farmacéutico, asoció al tomate con esta planta que, para esa época, era considerada tóxica; es decir, pertenecían a la misma familia, trayendo como consecuencia que fuese rechazada por la población, porque también podría ser un producto tóxico.

Esta mala fama le duró aproximadamente tres siglos y no era consumido de ninguna manera, aunque algunos le otorgaban propiedades medicinales.

Gracias a que los navegantes del mediterráneo que visitaban el nuevo continente, observaban que los nativos de América lo comían sin ninguna reserva y disfrutaban de sus beneficios, se atrevieron a comerlo de la misma manera y, por supuesto, se dieron cuenta que no había ningún tipo de peligro al consumirlo, ya que no afectaba de ninguna manera al organismo humano.

Este suceso provocó, que, en 1731, el también botánico Phillip Millar, aclarara que el tomate no tenía ningún tipo de toxicidad, por lo que inmediatamente se popularizó e hizo su entrada triunfal al mundo de la gastronomía mediterránea y europea, con el nombre científico lycopersicon esculetum, que en latín significa “comestible”.

Historia sobre el tomate

 ¿Tomate amarillo?

Sí. La primera variedad que se conoció en Europa, una vez que los conquistadores europeos lo llevasen como muestra de los productos que se cultivaban en América, tenía un color amarillo, es por ello que en Italia se le llamó pomodoro (manzana de oro) y en Francia, en el siglo XVII se le bautizó como “manzana de amor”.  

Posteriormente se conocieron otras variedades de color rojo, como tradicionalmente lo conocemos.

¿Fruta o verdura?

Definitivamente, el tomate ha pasado por muy malas rachas. Una vez que este rubro empieza a comercializarse en el mercado de los Estados Unidos de Norteamérica, sucedió que, en 1883, el estado de Nueva York, se emana una ley arancelaria que declaraba un impuesto del 10% para “todos los vegetales en su estado natural”, mientras que las frutas, verdes, maduras o secas, estaban exoneradas de este gravamen.

El tesorero del puerto de Nueva York, Edgar Hedden, señaló que el tomate debía pagar el impuesto porque era un vegetal. Quienes importaban tomates iniciaron una disputa legal, dado que este no era un vegetal, sino una fruta, ya que eso era lo establecido en el área de la botánica. Luego de 10 años, la Corte Suprema clasificó al tomate como un vegetal, para fines arancelarios; las razones son obvias.     

Historia sobre el tomate

¿Cuáles son las verdaderas especificaciones técnicas del tomate?

Luego de tantas difamaciones y, que se hicieran los respectivos estudios científicos acertados, se determinó, que el tomate pertenece a la familia de las solanáceas, a la que también pertenecen el pimiento, la berenjena y la patata.  

Es una planta muy fácil de cultivar y tiene la bondad que es muy duradera en su ambiente natural, por lo que puede permanecer productiva varios años.

Debe ser cultivada en la época del año donde la temperatura es más alta, ya que, durante el invierno o bajas temperaturas, no es factible que sobreviva.

El olor de la tomatera, tal como se conoce a la planta (Lycopersicum lycopersicum), es único e inconfundible, lo cual se debe a que la estructura de la planta está cubierta por una especie de pelos con glándulas que son las que originan este olor tan característico.

Como toda planta con frutos pesados, el tallo de la tomatera permanece al ras de la superficie de la tierra donde se cultiva; muchos optan por sujetarla a estacas cuando se siembra deforma doméstica.

Con respecto a su morfología, se describe como una especie que tiene hojas compuestas, es decir, que cada una de las hojas se divide en hojas de menor tamaño o foliolos, pudiendo contarse de 7 a 9 en cada una.   

Qué es lo más actual en investigaciones sobre el tomate

Como todo en la ciencia se basa en inventar o mejorar lo que ya existe, el tomate no se escapó de este precepto. Los trabajos de investigación desarrollados a partir de 1950, fueron bastante provechosos, ya que se logró obtener un híbrido FI, el cual fue comercializado, dando excelentes resultados en el desarrollo de los cultivos en países como España.  

Más recientemente, se ejecutan nuevas técnicas que tienen como objetivo alcanzar la adaptación de este rubro a las necesidades del agricultor.  

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